martes, 24 de octubre de 2017

Pensar la educación en contextos de encierro "Primeras aproximaciones a un campo en tensión"

Presentación 
Este primer módulo de la colección “Pensar y hacer educación en contextos de encierro” propone algunos núcleos de sentido, pistas y recorridos posibles, para adentrarnos en el complejo campo de la educación en contextos de privación de la libertad. Un campo atravesado por múltiples tensiones y recorrido por educadores, gestores políticos, detenidos, quienes construyen un quehacer cotidiano en el que se juegan en pequeñas o grandes decisiones, la vida, los presentes, los futuros, los sueños de justicia de miles de personas que conforman uno de los grupos más vulnerables y vulnerados del mapa social. Para adentrarnos en este campo complejo proponemos itinerarios de temas que aporten a la construcción no simplificada de la realidad con la que nos enfrentamos cada vez que hacemos una apuesta educativa en contextos de encierro. La complejidad de un campo atravesado por múltiples dimensiones, sociales, culturales, políticas, económicas, será el punto de partida. De ahí que los recorridos que iremos marcando serán sinuosos y traerán voces, miradas y aportes diversos. Así, los caminos teóricos transitarán diferentes campos del saber y retomarán aportes de distintas disciplinas: la historia, la sociología, la antropología, las ciencias jurídicas, la psicología, la educación. La propuesta es recuperar algunos ejes de contenido de estos campos de conocimiento de manera de conformar una caja de herramientas para el abordaje del problema de manera integral y atendiendo a su complejidad intrínseca. Es en este marco que procuramos abordar la cuestión de la educación en uno de los bordes más dolorosos de lo social: las instituciones de privación de la libertad. En el primer capítulo se presenta una reconstrucción de la política educativa para este contexto particular del sistema educativo. La intención es compartir la lógica de cómo se fue construyendo una mirada consensuada desde los diversos niveles de gestión (nacional, interministerial y jurisdiccional) que hoy constituye la plataforma para poder profundizar en mayores niveles de democratización del ejercicio del derecho a la educación. En el segundo capítulo se intenta una aproximación a la problemática del delito en la sociedad teniendo en cuenta los múltiples factores que entran en juego en su configuración, evitando de ese modo aquellos abordajes que simplifican el fenómeno y derivan en propuestas y políticas centradas en una lógica punitiva con efectos estigmatizantes para los sujetos que atraviesan estas situaciones complejas. A partir de estudios cuantitativos con indicadores sociodemográficos y otros específicos sobre la población en contextos de encierro, y junto con un análisis de orden cualitativo, se describen cuáles han sido y continúan siendo las alternativas para el abordaje de la problemática. Desde un enfoque integral que apunta a la restitución de derechos vulnerados, se propone la revisión de nuestras prácticas institucionales y políticas de manera de alcanzar mayores niveles de inclusión social para la población que puedan quebrar largos procesos sociohistóricos de exclusión y marginación. En el tercer capítulo se propone un recorrido histórico para visibilizar cómo se han ido construyendo instituciones que, nacidas conjuntamente, hoy conviven y configuran nuestro escenario de trabajo: la escuela y la cárcel. Fundamentalmente se recuperan los aportes de Michel Foucault en su análisis genealógico de estas instituciones, articulado con los dispositivos de poder de cada momento histórico. En el cuarto capítulo se realiza un recorrido por las principales teorías sociológicas del delito. La pregunta que guía este apartado es cómo se ha construido la noción de delito y de delincuente a lo largo de la historia, es decir, las definiciones que configura una identidad compleja que impregna nuestros modos de mirar la realidad social y los sujetos sociales. A partir de esto, el propósito consiste en poner en cuestión los sentidos naturalizados sobre esta problemática, los cuales configuran modos de mirar y comprender la realidad cotidiana y los sujetos concretos con los que se trabaja, desde cada uno de los actores institucionales implicados. De este modo, una mirada crítica de la cuestión permite analizar y deconstruir tanto las lógicas de una política de “tolerancia cero” o de intolerancia selectiva, como de aquellas intervenciones educativas que se proponen desde determinadas políticas. El quinto capítulo, a modo de cierre, propone volver a mirar la educación en los contextos de encierro desde las diferentes tensiones y problemáticas trabajadas a lo largo del módulo. Ahora bien, no se trata de un abordaje específico de la enseñanza en estos contextos, lo cual será abordado en otros módulos1 , sino que se busca interpelar lo educativo en el atravesamiento de los debates políticos, de las desigualdades sociales, de las continuidades y discontinuidades históricas, así como de las variantes institucionales que se fueron desplegando a lo largo del tiempo. Finalmente, en el último capítulo encontrarán sugerencias para seguir profundizando en los contenidos, interrogantes que se desprenden a partir de los temas planteados y propuestas de actividades para realizar de manera individual o colectiva. De este modo, esperamos que este primer módulo, y así también toda la colección, se convierta en una apuesta educativa en contextos de encierro a través de una apuesta a la formación docente específica del área que fortalezca una mirada y una práctica educativa para la libertad. 

CAPÍTULO 1. La educación en contextos de encierro como política de Estado
 La educación en contextos de encierro constituye un escenario altamente complejo para la política educativa. El desafío de construir y desarrollar una política universal para esta modalidad del sistema educativo, tal como actualmente establece la Ley Nacional de Educación, ha supuesto un recorrido de luchas, avances y retrocesos, dificultades y logros que han permitido legitimar la existencia de este contexto particular del sistema educativo a partir de la sanción de la Ley. Esto nos impulsa a ampliar el horizonte cultural desde donde percibimos a la escuela, la gestión, a los docentes, los alumnos, de suerte de prever tiempos y espacios diversos destinados a recuperar y resignificar formas abiertas de comprender la realidad que permitan repensar la identidad de esta modalidad educativa. Solo desde ese lugar será posible construir colectivamente respuestas sustantivas a las demandas que plantea este contexto particular. La complejidad mencionada radica entonces en varias cuestiones que es necesario comprender. En primer lugar, porque nos encontramos en un contexto específico para el desarrollo de las prácticas educativas, considerando que partimos de una lógica habitual del sistema educativo, históricamente endogámico en la gestión y en la formación. Tanto desde las instituciones de formación docente como desde la propia práctica en las instituciones educativas, los docentes y profesores suelen responder todavía hoy al modelo fundacional de la escuela y de los sistemas educativos de la modernidad clásica. Un modelo que sabemos en crisis y que demanda revisiones y reconfiguraciones. 16 Pensar la educación en contextos de encierro. Primeras aproximaciones a un campo en tensión Entre otras cosas, este modelo fundacional suponía la posibilidad de educar a través de escuelas idénticas en contextos diversos, y proponía la formación de maestros y profesores para trabajar en sistemas estructural y metodológicamente homogéneos durante toda su vida. De este modo se fue consolidando una cultura endogámica de las escuelas y las instituciones de formación que no favorecieron la interacción con otros ámbitos, ni la posibilidad de plantearse preguntas o ensayar respuestas del más allá espacial y temporal de las escuelas, tanto desde el ámbito de las prácticas docentes como de la gestión institucional y política de estas escuelas. La educación era entendida como instrucción o traspaso de saberes, siguiendo las exigencias sociales y culturales. El foco estaba puesto en el contenido, siendo un contenido social y hegemónicamente establecido.1 Hoy sabemos que el acto de educar se encuentra también más acá de los contenidos, de la currícula; se construye en los vínculos, en la posibilidad de generar espacios de confianza para un encuentro subjetivante,2 tanto para el que aprende como para el que enseña. También, más allá de los contenidos establecidos, en el punto en que estos son puestos en tensión continuamente por la diversidad de saberes que traen nuestros estudiantes, adolescentes, jóvenes y adultos; así como por un mundo cambiante que nos desafía a pensar nuevamente viejos problemas, con nuevas herramientas o desde otros puntos de vista. Entonces, el desafío reside aquí en construir una escuela que pueda dar respuesta a las necesidades educativas de los sujetos que se encuentran privados de la libertad, advertidos de los cruces, interacciones, diferencias y similitudes entre nuestras prácticas educativas y la lógica propia de las instituciones de encierro: sus presupuestos, finalidades, modos de funcionamiento. Para esto es necesario conocer esa lógica y construir propuestas permeables que puedan ir acompañando la ejecución de la pena privativa de la libertad ofreciendo espacios y tiempos para el encuentro con el conocimiento, en el marco de una política basada en un enfoque integral de restitución de derechos sociales, económicos y culturales.3

1.2. Las estrategias de trabajo 
A partir del punto anterior se definió una estrategia de trabajo que se centraba en la necesidad de articular el trabajo de todos los actores, al interior de los Ministerios de Educación, con otros organismos de gobierno, entre la Nación y las provincias, una vez identificados los problemas y en vías de definir objetivos y acciones con el horizonte puesto en garantizar el derecho a la educación de todas las personas en contextos de privación de la libertad, promoviendo su formación integral y desarrollo pleno. Para tal propósito se implementaron algunas estrategias específicas que apuntan a promover la institucionalización de relaciones intersectoriales, a través de la firma de convenios: sostener los espacios de encuentro para el intercambio y la toma de decisiones en el ámbito federal, desarrollar acciones que contribuyeran a mejorar las condiciones educativas y proveer recursos didácticos y tecnológicos desde distintos ámbitos del Estado nacional, revalorizar y profesionalizar al docente en su rol a través de la capacitación permanente, propiciar el avance de las propuestas de formación profesional y laboral en sus distintos niveles y modalidades, impulsar la implementación de acciones relacionadas con el ámbito cultural y artístico, favorecer la visibilidad de la problemática y promover su inclusión en las agendas de las políticas públicas. En los encuentros nacionales, regionales y provinciales realizados, se fueron delineando acuerdos que sentaron criterios para la organización e implementación de más y mejor educación para todos. En las segundas jornadas nacionales realizadas en el año 2004, se estableció como acuerdo la necesidad de desarrollar acciones destinadas a los docentes y a los agentes, tanto en relación con su desarrollo profesional permanente como hacia el cuidado de su salud psicofísica, y la necesidad de ampliar la oferta educativa, entre otros aspectos discutidos. Luego de estos años de trabajo podemos decir que la meta general del área está más cerca: se han creado condiciones para poder avanzar y, aunque lentamente en lo cuantitativo, gradualmente y con dificultades verificamos la incorporación de experiencias interesantes y buenas prácticas que se han ido implementando progresivamente en diferentes provincias. En este sentido es interesante observar la progresión de la participación en actividades educativas de las personas detenidas en unidades penitenciarias.

1.3. El entretejido necesario 
Como fuimos mostrando, fue durante los primeros pasos de esta gestión que se tuvo que hallar una estrategia que nos permitiera acercarnos a las metas propuestas. El camino era claro: dado que los espacios de encierro están atravesados por temas y problemas sumamente diversos, que dependen de diferentes organismos y jurisdicciones del Estado, el desafío era aprender a trabajar de modo articulado intersectorial, interministerial, interjurisdiccional e intraministerialmente en forma continua y sistemática. Con los Ministerios de Educación de las jurisdicciones, con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y otros ministerios nacionales, así como con distintas áreas y dependencias de nuestro propio Ministerio de Educación. El trabajo con las distintas áreas al interior del Ministerio de Educación apuntaba a transversalizar las propuestas de manera que las ofertas que se diseñan e implementan en escuelas extra muros, también se lleven adelante en contextos de encierro, con las adaptaciones necesarias y dispositivos específicos, atendiendo a los objetivos de la Ley de Educación. Se realizaron mesas de articulación con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, el Ministerio de Desarrollo Social, su Secretaría Nacional de Niños, Adolescentes y Familias (SENNAF), el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, la Secretaría de Cultura. Así como hemos identificado la ruptura del tejido social como factor fundamental en la constitución del problema del delito en la sociedad y el encarcelamiento, fuimos construyendo una estrategia de abordaje que se basaba en el tejido y el fortalecimiento de redes entre sectores y áreas diversas dentro del Estado nacional. El trabajo intersectorial se ha revelado como una estrategia eficaz y una condición necesaria para producir los cambios buscados y que la realidad pueda ser otra. Este trabajo de entretejido, tan necesario para abordar y actuar en estos ámbitos, con estas problemá- ticas, se fue desarrollando asimismo a través de reuniones organizadas a nivel nacional, regional y provincial. En ellas se discutían posicionamientos, se intercambiaban experiencias, se consensuaban criterios, se realizaban propuestas y se planificaban acciones. Al tiempo que se trabajaba para optimizar la gestión de la educación en estos contextos, fue necesario ir produciendo, colectivamente, conocimiento sobre la problemática. Para este propósito, y sobre la definición del problema como altamente complejo y atravesado por variables diversas, se convocó a personas reconocidas por su trayectoria, tanto del ámbito nacional como del internacional,15 proveniente de diferentes disciplinas, quienes hicieron sus aportes en la reflexión y discusión, indispensables para el enriquecimiento de los equipos de trabajo y muy potentes para generar nuevas miradas sobre los problemas que nos toca abordar. A lo largo de estos años hemos realizado de modo ininterrumpido siete Jornadas Nacionales que trataron los siguientes temas: “Problemas de la educación en establecimientos penitenciarios” (2003); “La articulación como estrategia de gestión” (2004); “La educación en contextos de encierro en el marco de los Objetivos del Bicentenario” (2005); “Las consecuencias del encierro en la subjetividad. Cultura y educación en el proceso de inclusión” (2006); “El desafío de construir la modalidad de la educación en contextos de encierro” (2007); Ejes políticos y consensos para un planeamiento federal compartido (2008); “Lineamientos políticos y estratégicos de la modalidad educación en contextos de privación de la libertad”. Durante el período 2003-2007 también organizamos una serie de encuentros que convocaron a las provincias de diferentes regiones del país. Estas reuniones nos ayudaron a consolidar las líneas de acción en común, a identificar problemáticas y a consensuar estrategias y metas que, junto con las propuestas del Programa Nacional, fueron constituyendo una construcción federal. En estos encuentros también se fortalecieron los lazos personales y se consolidó la red de referentes, funcionarios y equipos técnicos con una mística compartida. Asimismo resultó sumamente importante compartir nuestra experiencia con representantes de otros países, a través de lo que se configuró como la Red Latinoamericana de Educación en Contextos de Encierro en el marco del MERCOSUR Educativo.16

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